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Ansiedad - una traba para el buen sexo
Las fobias o el pánico influyen negativamente en los encuentros íntimos, y en ciertos casos quienes los sufren evitan todo contacto
- En los varones, es frecuente que produzca impotencia y eyaculación precoz
- Las mujeres pueden presentar aversión hacia la relación sexual
- Existen ejercicios para reducir la tensión
Hay hombres que cuando han logrado tener en sus brazos a la mujer de sus sueños no consiguen la solidez que desearían para amarla: las palpitaciones, la agitación o el sudor que les produce su propia excitación los intimidan.
Y hay mujeres que a pesar de sentirse profundamente atraídas por un encuentro íntimo, a la hora de concretarlo, dan marcha atrás. Difícilmente lo confiesen, pero suelen incomodarse o temer algún aspecto de la situación, al tal punto de no poder seguir adelante.
"La fobia a los aviones o a los subtes no suele alterar en demasía la vida de una persona, pero la sexualidad es un factor nuclear de la existencia, y su evitación sí puede resultar altamente destructiva", afirma el doctor Andrés Flichman, médico psiquiatra, psicoterapeuta y sexólogo clínico que integra la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad.
Flichman explica que los trastornos de ansiedad -como el pánico o las fobias- tienen un impacto negativo muy fuerte sobre los mecanismos de la respuesta sexual, tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico.
"En los hombres, la repercusión negativa más común de la ansiedad en la sexualidad es la eyaculación precoz -dice la licenciada Martina Iturralde, psicóloga y sexóloga clínica de la Asociación Ayuda-. Llegan al encuentro sexual con un alto grado de ansiedad y no recorren las fases sexuales en plenitud. No registran las sensaciones preorgásmicas y surge la eyaculación sin control."
Según Iturralde, entre las mujeres el obstáculo que con más frecuencia plantea un trastorno de ansiedad en el terreno sexual es la dificultad para alcanzar el orgasmo. "En ese momento -dice-, no logran concentrarse en sus sensaciones, les irrumpen ideas que las desconectan de esa situación. Sufren el síndrome del observador, que las coloca como un tercero que mira y no participa."
Flichman agrega que el trastorno de pánico puede causar en muchos hombres una aparente disfunción sexual eréctil. "Disfunción que no es tal -dice- porque alcanzan la erección, pero la pierden cuando se generan sensaciones de excitación que a ellos les hacen temer el comienzo de una crisis de pánico."
El especialista agrega que la sexóloga estadounidense Helen Kaplan halló que el 25% de los pacientes evitadores fóbicos del sexo padecían en realidad un trastorno de pánico subyacente (en la población general, el pánico afecta al 2 o 3% de la población), que les hacía temer no sólo el encuentro sexual, sino también otras situaciones.
Flichman menciona que especialmente entre las mujeres, y a menudo a causa de haber sufrido abuso sexual infantil, puede presentarse un trastorno aversivo hacia el sexo: rechazo a mirar o ser mirada, a determinadas situaciones (penetración, sexo oral, etcétera), a los olores o secreciones del cuerpo.
"El trastorno obsesivo compulsivo -afirma el psiquiatra- interfiere mucho en la sexualidad, sobre todo las obsesiones de limpieza o el temor a contagiarse una enfermedad. Y la ansiedad social, que vuelve muy difícil cualquier encuentro con intención de conquista, también afecta mucho la sexualidad. Es habitual que los fóbicos sociales se queden solos o mantengan una relación que no los hace felices."
La licenciada Iturralde afirma que los tratamientos "son de rápida implementación y se basan en prácticas puntuales. En una primera etapa, la persona recibe información, algo muy necesario porque habitualmente no la tiene. Luego, se prescriben tareas para realizar en forma personal y en pareja: son ejercicios sexuales que quitan los temores, reducen la ansiedad y sirven para reaprender conductas".
Flichman dice que el tratamiento no siempre incluye medicación y que un tipo de antidepresivos usados (inhibidores de recaptación selectivos de la serotonina o IRSS) pueden generar cierta apatía sexual. "Los fármacos no deben ser de por vida -afirma-, pero los IRSS no causan un trastorno por sí mismos: lo que pasa en general es que demoran la eyaculación -por eso se indican en eyaculación precoz- y el orgasmo en la mujer, pero mejoran el estado de ánimo, y esto se asocia con mayor interés por el sexo."
Fuente: Diario LaNacion